domingo, 19 de diciembre de 2010

Entre sabanas

Si… amo soñar. ¿Lo recuerdas bien? Me dejaba llevar. Todos nos dejamos llevar a veces, y nos gusta. Si… era tu mano. Fue cuando suavemente con un gesto, y de forma lenta y sencilla, me acariciaba la mejilla. Esta se desplazaba lentamente, y con mucho cuidado rodeaba mi rostro.
Mis dedos palpan tu zona sonrojada de la cara, y como si de un cauce al mar se tratase, son guiados a tus labios. Si… eran tus labios.

El bello se eriza, y escalofríos manan por nuestro cuerpo. Y no puedes explicar como esa sensación va sumamente lenta y es tan perfecta, como puedes sentirte encajado en ese rincón mínimamente pequeño del mundo.
Nadie lo sabe, nadie lo siente, solo yo.

Puedo ver todos tus sueños y metas. El miedo no esta, le hicimos quedarse tras la puerta y en el pañuelo que envuelven mis ojos. Es esa mirada, la que me dice que avance, que te mime, que te ame. La que me hace saber que es ahí y en ese momento, que esta ocurriendo…

Suavemente y sin tapujos, estas viendo todo de mí, nadie más me pudo ver así, y nada me avergüenza.
El cuerpo desnudo es precioso, sin tapujos, y sincero.

Mi mano se desliza de los suaves labios, y se desplaza hasta tu pelo, donde despeinándolo y con mucho cuidado, para que no se apague ninguna llama de la habitación, recorre tu piel, aproximándote a la mía. Sí… a la mía.

Las sabanas nos rodean, están arrugadas, pero son las que nos envuelven, las que son participes del momento. Y en días como estos, la manta nos resguardaría del frío invierno. Como nuestro cobijo en la montaña, donde poder jugar y corretear.

Me he aproximado mucho a tu piel, pero nunca es demasiado.
Mi piel te roza, se combinan, están echas para unirse, están preciosas.
Suave y delicada, la trataré bien.

Nuestros labios se buscan, y tranquilamente, por que nada más importa, se encuentran, se acarician, y se trasmiten toda la pasión del momento. Unos a otros les pide, que no les deje nunca, y los otros les contesta, que no lo hará, que nunca se separarían de ellos.

Tu cuerpo… solamente es perfecto. Y con suavidad y humedecidos, empiezan a deslizarse por tu cuello, por tu pecho… es tan delicada, que he de mimarla, no quiero hacerte daño, pero la besaría siempre.

¿Y nuestros pies? ¿Que me dices de ellos? Ya se han encontrado los unos a los otros. Unos están fríos, otros no. Nuestros dedos encajan. Sí… encajan.
Dime que no es una señal, por que no te creeré. Que no se han esperado siempre…

Las velas ya se han consumido, las sabanas y el lugar guardaran el secreto de nuevo. Ya, y con los ojos achinados, me has sonreído, y yo… Y yo siento que encajo, que nada más importa, y que bajo esa pequeña llama restante de la vela, es donde me quiero quedar.

Comienzo a abrir los ojos, y estoy entre sabanas. Pero no son las mismas, ni siquiera puedo oler el aroma que sentía, ni ver lo que veía.
Sí… he despertado, y no me a dado tiempo de despedirme de ti, ni de echar un último vistazo a tu cara antes de despertar…
Hay veces que te gustaría soñar toda la vida, aunque sepas que no es real, o simplemente, no despertar a veces.


Música: Lie to me de Shane Mack, Piano cover Use somebody de Laura Jansen.

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